De lo que somos capaces



Una especie de asombro, de incredulidad, de expectación. La necesidad de contemplar en silencio la inmensidad. La necesidad de despedirte mentalmente de un paisaje, o más bien, de grabar en tu recuerdo la imagen, el cuadro de lo que se te impone a los ojos. Pero, me ocurre con frecuencia, que no tengo unos recuerdos demasiado vivos de casi nada. Y, además, no me gusta demasiado ver fotos: me estropean los recuerdos. Ahora que lo pienso, creo que prefiero tener malos recuerdos a tener buenas imágenes. No sé, yo no soy capaz de más. Y mi memoria me lo recuerda, qué ironía.

Comentarios

  1. Desearía ser capaz de olvidar. Hacer click en un recuerdo al ser mostrada una lista de ellos. Doble click en el botón de eliminar y ya está. Se acabó esa recurrencia continua. Lo visualizo en mi interior y me siento más tranquilo; con la apariencia de que controlo mis evocaciones. Aunque, en realidad, nunca he sabido quien controla a quien. Y seguro que es mejor así. Deberíamos tener más cuidado con las cosas que deseamos. Deberíamos tener más cuidado con las cosas que somos capaces.

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