Una revolución silenciosa... el triunfo del sentido común

Durante estos días he estado interesándome por los hechos acontecidos en Islandia en el 2008 y la evolución de su situación hasta la actualidad (un  espacio del programa de radio de La rosa de los vientos, un articulillo un poco más técnico en la web de El economista, una carta al director en El diario montañés, una reseña en la página de ATTAC y el trailer del documental "God Bless Iceland") Por un lado, me sorprenden algunos de los hechos que considero contrastados del caso; y, por otro, me cuesta creer que podamos exportar este modelo a nuestra realidad más cercana, aunque no pierdo la esperanza y me gustaría contribuir con esta gota de agua en el inmenso océano de la información. 
Los hechos, expuestos de manera resumnida, sucedieron más o menos así:

Año 2008, se nacionaliza el principal banco del país. La corona islandesa se desploma, la bolsa suspende su actividad. El país está en bancarrota. En 2009 las protestas ciudadanas, en forma de masivas caceroladas, frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque (una coalición de conservadores y socialdemócratas). De las urnas salió el primer gobierno puramente de izquierdas, formado por una coalición de los mismos partidos, con Sigurdardóttir como primera ministra y con Steingrímur J. Sigfússon, líder de los verdes, como ministro de economía. Continúa la pésima situación económica del país. Mediante una ley, se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. Este hecho, este contrasentido que es socializar las pérdidas mientras los beneficios de la banca son privados fue el detonante para que en un país de 330.000 habitantes acudiesen a las manifestaciones alrededor de cien mil personas en cada ocasión. 

La reivindicación continua en 2010. El Presidente, se niega a ratificar la ley del pago de deuda y anuncia que habrá consulta popular. (¿Os imagináis al Rey negándose a firmar una Ley votada y aprobada por el Congreso de los diputados?) Se celebra el referendum y el 93% de los votos dicen no al pago de la deuda. A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.(Igualito que aquí...)

Hace unos meses, Islandia arrancó una ambiciosa reforma constitucional que será fruto de un proceso de democracia directa, al margen de los partidos. La Asamblea Constituyente está formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas entre 523 candidaturas que sólo necesitaban 30 firmas para poder presentarse. 

Los detractores de la revolución silenciosa, que los hay, nos anuncian que ahora se está nogociando para empezar a pagar esta deuda, de unos 4.000 millones de euros, en el año 2016, y se pagará durante unos 30 años, aunque Islandia tiene que empezar a abonar este mismo año de 2011 los intereses habidos durante 2009 y 2010, y así consecutivamente. Además, añaden, que la Asamblea Constituyente no ha sido operativa y que finalmente un Consejo Constituyente elegido por los parlamentarios de entre los miembros de la Asamblea serán quienes redacten la nueva Constitución. Finalmente, Islandia ha tenido que hacer recortes en políticas sociales, como todos, nos dicen, así que no es para tanto...

Sin embargo, parece que la opción islandesa se ha impuesto como la mejor solución. Ante la crisis el modelo irlandés y griego de rescate de la banca cueste lo que cueste no sirve. y además contagia a otros países relacionados como Portugal que creo repetirá el error. Islandia por su parte, este año tiene una estimación de crecimiento del 3%, algo impensable para los países de la zona euro. Islandia ha sufrido una terrible crisis en su economía especulativa, pero no ha sido tan fuerte en su economía real,  donde en los peores momentos de la crisis su desempleo llegó apenas al 8%, favorecido por un modelo energético que no se sustenta en el petróleo sino en la energía eólica.    
      
La receta es muy simple: apresar a los delincuentes, dejar quebrar a la banca y proteger al contribuyente. El modelo islandés no es perfecto, ni creo que se pueda exportar (especialmente por el problema del euro) a nuestra realidad más cercana, pero al menos tengo la satisfacción de pensar que en un trocito del planeta, al menos en una ocasión, ha triunfado el sentido común.

Comentarios

  1. NO conocía nada absolutamente sobre este tema, gracias por informarnos.

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  2. Pues esa es otra de las cosas que le hacen pensar a uno, ¿por qué no ha habido la cobertura informativa que un acontecimiento así merece? No hace falta ser muy mal pensado para entrever intereses de fondo en los medios y...¡puf! En fin, gracias por pasarte por aquí.

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  3. Mi torpeza, hace que mi comentario anterior se perdiera en el ciberespacio, pero bueno... hay que entrenarse.
    Gracias por este artículo. Lo leo y en mi interior se "encabrona"(¡perdón!) más aún. Pero me hace ver lo importante que es dar a conocer, comprometerse desde todos los ámbitos posibles para aportar LUZ, gracias por la que tú aportas. ¡Sigue!

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  4. Muchas gracias, me acabas de recordar algo...

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