Queda una plaza donde acampar...

Entre los creyentes católicos hay también claros signos de indignación, en unos casos más visibles que en otros; pues esa resignación, falsamente cristiana, hace su efecto. Son varias las cuestiones que hacen que me resulte natural el paralelismo de la sociedad civil a la "cristiandad" y los lemas del movimiento 15-M pueden ser incluso aplicables.
  1. "Democracia real ya": cada vez es menos justificable que exista un estado cuyo modelo sea la monarquía absolutista medieval y, entendiendo las peculiaridades religiosas, son cada vez más los motivos que, desde el Concilio Vaticano II, tenemos para apostar por la corresponsabilidad de manera real.
  2. "Que no nos representan": es evidente que la curia romana no sufre el problema del paro, el empleo precario o la subida del precio de la vivienda, por decir algunos; así, difícilmente pueden ser voz de quienes sufren estos problemas. 
  3. "No somos mercancía de políticos y banqueros": las conferencias episcopales se codean sin rubor con los políticos y banqueros negociando con quienes la doctrina social de la Iglesia afirma que son el origen de las desigualdades.
  4. "Nosotras también estamos indignadas": el constante ninguneamiento de la mujer en el seno de la Iglesia, no sólo en la toma de decisiones o de la teología sino en la propia participación eclesial.
Seguramente podríamos enumerar muchos más motivos, pero tampoco es mi intención ser excesivamente duro y ácido ni entrar en cuestiones doctrinales, por eso, aunque se nos califique de anticlericales hemos de decir que es el clero el que con frecuencia es anti-laicos o anti-seglares.

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