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Mostrando entradas de julio, 2011

Reflexiones en torno a unas vacaciones

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Cuando en el siglo III a.C. Alejandro Magno llegó a las puertas del imperio indio dicen que se encontró con unos sabios medio desnudos, seguramente brahmines hindúes, con los que tuvo una entrevista acompañado de algunos sabios griegos. Habiendo sido Alejandro educado por el gran Aristóteles son muchos los que se lamentan de que no haya llegado hasta nosotros el contenido de aquel encuentro entre culturas.

En estos días en Méjico he visto el encuentro (algunos dirían encontronazo) entre la cultura maya y el antiguo imperio español; y también, el actual encuentro (encontronazo) entre la cultura mestiza mejicana y la actural cultura estadounidense. Desde el extremo más oriental de Asia, hasta América Latina siempre he encontrado, en los sitios más diversos, motivos de admiración, identificación con la cultura que visitaba y sentía en mí esa fascinación que a uno le llena de ideas y sentimientos tan propios que casi se reconoce en aquel lugar como en el suyo propio.

En el siglo III a. C…

cerrado por vacaciones

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Espero que cuando esté de vuelta pueda poner una foto parecida a esta ... en apenas un par de horas cogeremos el bus destino Barajas para volar a Méjico y contemplar los restos de la cultura maya. Evidentemente, nos dedicaremos al descanso y yo además a la lectura de una de las obras de madurez de Tolstoi: "Resurrección". Me siento un gran afortunado.

De lo que son capaces...

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Con toda esta creatividad es necesario el optimismo.

Reflexiones quijotescas III

§ «Quizás no deba olvidarme de que en cualquier lugar, en el sitio menos esperado, en el más olvidado, hay alguien que por soñador y bohemio vive solo (aun rodeado de familiares), acompañado por un paisaje triste y amarillo como los parajes de la Mancha. Alguien de por sí poco importante, pero con un corazón dispuesto para arreglar el mundo y con una cabeza llena de ilusiones y aventuras (quizá también de dolores). La verdad es que poco importa que su nombre sea Alonso, poco importa que su aspecto, curtido por el paso del tiempo, no fuese especialmente agraciado: cincuentón, espigado y flaco como el trigo sin grana, con los pelos desordenados y grises como el envoltorio de un bocadillo, con la frente labrada por el arado de los años, con los ojos hundidos y ojerosos, unos ojos melancólicos y enamoradizos de tanto dejarse llevar por el negro sobre blanco de aquellos que no pretenden sino huir del mundo galopando a lomos de la imaginación (que consigue lo que no logra la voluntad y lo …

Plaza Cervantes

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Paseando por las calles de Santiago...

Reflexiones quijotescas II

EN LAS TABLAS

§ A través del sucio y roto cristal, cuando la noche apenas es imperceptible, se encuentra todo lo que puede ser representado por aquellos que se acompañan de cuadrúpedos: es su pequeño pero grandioso mundo trasnochado. Porque cae la noche. La noche confabula en secreto con el día. La noche es para soñar y el día para representar —para representar la noche, por supuesto—. Pero todo es distinto allí donde está Miguel: no se distingue la noche del día, no se sueña, porque no hay esperanza, porque la humedad recuerda reumas y achaques y cala hasta los huesos y no cabe nada más; porque soñar puede ser muy caro allí donde mirar por la ventana al patio está codificado con rayas verticales.

§ ¿Cuál es mi delito? El mundo es como es. Es un puro doblez de hipocresía corrompida por el dios que todo lo puede: Mammón es el dueño. Menos mal que aún quedan aquellos  que miran en su interior buscando. Por ellos. ¿Podría haber seguido siendo quien soy si hubiese renunciado a decir a voz…

Contra el inmovilismo... la sorpresa

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Regresar a la belleza

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Me planto frente a la pantalla del miniportátil con la intención de escrubir algunas líneas. En estos días en los que me puedo permitir una conexión a la red y un poco de soledad, me siento en la obligación de cuidar el blog. Sin embargo, últimamente percibo en mí una evidente falta de agilidad. No sé si es debido a la falta de costumbre o al mero desorden interior que padezco fruto de estas fechas (resaca del fin de curso) 
A modo de bálsamo, suelo zambullirme cada verano en la lectura de alguna de esas novelas rusas del XIX que logran en mí un efecto catártico. Se me aviva mi evidente sensibilidad literaria, me ayuda a mirarme para dentro y a vivir a ritmo de novela de más de quinientas páginas, es el ritmo de Tolstoi y Dostoievski. Los personajes cautivan mi imaginación y me da igual perder el hilo de la narración si a cambio me emociono con Ana Karenina o sufro con el Príncipe Andrei.
Me encanta leer por la noche. Cuando el silencio te invade. No hace falta crearlo mandando calla…

¿Qué hay tras un dibujo de un niño?

A veces pienso que en la escuela nos dedicamos a coartar la facultad más excelente del ser humano: la imaginación.