El giro consevador de la pastoral con jóvenes

Desde hace algunos años, se está viviendo una profunda desorientación en la pastoral con jóvenes. Lo cierto es que las causas de este fenómeno son múltiples: proceso de laicismo de la sociedad, crisis en el modelo familiar y, sobre todo, cambio en el perfil del agente de pastoral. La consecuencia de todo esto es el descenso en el número de jóvenes que participan en las plataformas y procesos pastorales de parroquias y colegios religiosos. Se podría haber aceptado este hecho como algo natural a los signos de los tiempos; pero a la par los movimientos de la "nueva evangelización" comienzan a tomar un gran protagonismo y acumulan éxitos de vocaciones específicas. Y es que el descenso en el número de jóvenes se lee siempre como un fracaso.  Esto es un grave error.

Comienzan los cambios para intentar salvar los muebles de la pastoral y se intentan cambiar algunas claves con la esperanza de que la renovación traerá los éxitos (de número y vocacionales) de épocas pasadas. Lo primero que se cambian son los materiales, luegos unos pequeños retoques en las edades y en las exigencias, para posteriormente fijarnos en otros movimientos pastorales (algunos de ellos ya en crisis). Podemos describir los siguientes cambios:
  1. Se cuestiona la experiencia de grupo y/o e incluso se ve como algo accesorio de la experiencia de seguimiento de Jesús, poniéndose en segundo plano el elemento eclesial. 
  2. Se fortalecen los elementos de un cierto tipo de acompañamiento personal.
  3. Se desprestigia la formación cristiana, dando relevancia a las intuiciones frente a las convicciones.
  4. Se introducen elementos que marquen la pertenencia afectiva a la estructura, que no en el proceso de toma de decisiones y en los puestos de relevancia .
  5. Se remarcan los elementos propios frente a los comunes, los rasgos carismáticos frente a los fundamentales de la experiencia cristiana.
  6. Se pone el elemento de juventud como elemento unificador dejando el horizonte del creyente adulto en segundo plano.
  7. Se dejan a un lado las experiencias fundantes (de interioridad y compromiso) mientras se consumen experiencias de relación se aplazan decisiones fundamentales.
  8. Se discrimina al individuo crítico y se fortalecen las uniformidades, especialmente en los ámbitos de organización y toma de decisiones.
  9. Se establece un fraude vocacional: ofreciendo como única posibiliad de crecimiento la imitación de la propia vocación y su ámbito sin mostrar la realidad de la pluralida y riqueza eclesial.
  10. La finalidad de la pastoral está en "que no se nos vayan" frente a la fidelidad evangélica.
Soy consciente de que se podría escribir una entrada para cada uno de estos puntos (y si tuviese fuerzas lo haría), también sé que cada caso es cuestionable y que cada realidad es específica. Sin embargo, en estas líneas no hay una valoración fuerte de la situación actual de la pastoral con jóvenes, sino la costatación de un giro conservador a menudo envuelto en una imagen y una apariencia moderna.

Ójala se pueda establecer un diálogo abierto a todos, sincero, de intercambio de ideas..., entonces no me importaría reconocer que no tengo nada de razón en todo lo anterior.

Comentarios

  1. Muy buen planteamineto de por donde van las cosas, si te parece nos unimos en la búsqueda de profundizar en cada uno de los puntos, dejaré que me inspiren y ya te iré diciendo...

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  2. Gracias Elena por recoger el guante. Seguimos conectados. Un abrazo

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  3. Un empujón a ver más allá... gracias por recordarnos que nuestra tarea es anunciar, no a nosotros mismos, sino caminar juntos en ese compromiso... DIEZ buenas claves para pensar, compartir y profundizar. Gracias.....

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  4. Es cada vez más necesario que haya personas, comunidades de creyentes, cercanos a los jóvenes, que les descubran un camino de vida plena... seguro que ya lo estamos intentando, pero aún queda mucho... un abrazo

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  5. Muy interesante y a la vez muy triste ver como algo tan profundo cae en la trampa de la captación y sectoriza a la población para vender una fe. Como siempre un aporte que hace pensar. Yo por mi parte prefiero vivir mis creencias de manera genuina, compartirlas con me quiera escuchar sin tratar de convencer a nadie de lo que no quiere ver. La fe no convence, contagia.

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  6. Con frecuencia son añoranzas del pasado que creemos que siempre fue mejor. A pesar de que sabemos que ha pasado el filtro tramposo de la memoria... en fin, cuesta proponer un camino para el futuro para ser vivido en libertad. Gracias por pasarte por aquí.

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  7. ¡Estupenda publicación-reflexión! Da mucho que pensar.
    Yo desde luego tengo claro en referencia al cambio que citas en el punto 7, que las experiencias de relación no suponen de por sí experiencias fundantes. Y no dan lugar necesariamente a que una persona haga una lectura cristiana (a la luz del Evangelio) de tal experiencia para dar paso posteriormente a una opción vital.
    También yo intuyo que en las parroquias y grupos de fe se está haciendo hoy en día una pastoral centrada en "que no se nos vayan", como has señalado en el punto 10.

    Un saludo

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  8. Si te soy sincero "anónimo", la motivación de esta entrada es precisamente el punto 10, porque tengo la certeza de que ese bienintencionado "que no se nos vayan" nos lleva a perder el norte y en demasiadas ocasiones nos creemos que son "nuestros" chavales. Por eso es un giro conservador, porque queremos conservarlos en nuestro redil.

    Gracias por pasarte por aquí y animarte a comentar.

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  9. No estoy de acuerdo en que la pastoral juvenil actualmente tenga por finalidad el "que nos se nos vayan", creo más bien que lo que muchas parroquias y colegios están intentando es actualizar el mensaje de Jesús a los nuevos tiempos, dando un nuevo impulso a elementos dinamizadores de la pastoral (experiencias personales, grupales, grupos de fe, etc...). A vino nuevo, odres nuevos.
    Ya no vale el café para todos, cada joven, cada grupo, cada parroquia, es de una manera de ser y la pastoral (sin perder su sentido evangelizador y transmisor del mensaje de Jesús) ha de adaptarse (en lenguaje, modos y formas) a esta nueva sociedad que tenemos.

    En esta nueva clave, el grupo (lo grupal y comunitario) sigue siendo muy importante, al igual que el acompañamiento personal. Pero para acercar la persona de Jesús y su mensaje, toca actualizar lenguajes y toca estar atentos a los jóvenes, para desde su realidad actualizar el mensaje de Jesús para hacerlo creíble. Y esto pasa por una formación integral (humana, social, teológica, etc...) de los catequistas, animadores y demás agentes de pastoral... porque no se puede transmitir algo que no se ha vivido y algo en lo que no se cree y en lo que uno no está comprometido.
    ¿O es que los jóvenes de hoy no tienen fe? ¿o es más bien que su manera de ver la religión es distinta a la nuestra y estamos a años luz unos de otros?

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  10. Gracias por tu reflexión amigo "anónimo". Gracias por tu aportación.

    Tienes mucha suerte por moverte en un entorno con ganas de renovación y de adaptarse a estos jóvenes siempre diferentes.

    Me gusta tu comentario, especialmente cuando hablas de los agentes de pastoral, es un factor determinante. Es cierto, hemos de cuidarnos más: no se puede dar lo que no se tiene y hablo no solo de formación, hablo especialmente de que lo nuevo que hagamos se tiene que notar en nosotros primeramente. Que nosotros cambiamos... que cambiamos de formas de funcionar... de comunicarnos, de relacionarnos...

    En fin, una confesión: el día que escribí esta entrada lo hice de un tirón (quizá llevado más por las tripas que por la cabeza) y sin revisarlo mucho (creo que se nota), pero está sirviendo para que la gente comente que era mi intención.

    Te agradecería que animases a la gente a participar amigo "anónimo". Gracias por pasarte por aquí, siempre serás bienvenido.

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  11. Yo también veo esa nostalgia de modelos de pastoral de masas. La prueba evidente ha sido la JMJ. Si no vienen a la catequesis, entonces al menos que canten en el coro, o a las excursiones, si no... al menos que... al final, bajo la excusa de que diversificamos la oferta pastoral está la frustración de no admitir que nuestra propuesta ahora es minoritaria. Y quizá así deba ser.

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  12. Gracias amigo "anónimo", imagino que diferente del anterior "anónimo". Me das unos buenos ejemplos. Gracias por pasarte por aquí y dejar tu reflexión; de eso se trata de que podamos compartir nuestras impresiones. Gracias por pasarte por aquí

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  13. Al leer la entrada me he sentido identificado en el sentido de que cuando estaba “en grupos” veía que pasaban cosas de ese estilo.
    Un “anónimo” dice que más bien lo que están intentando es actualizar el mensaje de Jesús, diciendo la expresión “a vino nuevo, odres nuevos”, creo que el principal error en el que se cae cuando se plantea el “que no se nos vayan” es que se plantea que el mensaje es lo que está mal, por eso se tienden a hacer cambios en los que se deja el mensaje en un segundo plano, como dices en el punto 1 “se ve como algo accesorio de la experiencia de seguimiento de Jesús” lo que entiendo como un se deja el mensaje de Jesús en segundo plano, y creo que es un error, lo que está mal en el cristianismo nunca puede ser el mensaje, no hay más que ver lo que Jesús nos decía, lo que está mal es la forma que tenemos de trasmitirlo, la misa se imparte para gente de 80 años y niños de 6 de manera muy parecida, eso por fuerza tiene que salir mal para unos o para otros.

    Lo que creo que se necesita efectivamente es un cambio, pero no en el mensaje, no, eso tiene que seguir siendo lo principal, lo que hay que hacer es cambiar la forma de transmitirlo, saber que no es lo mismo explicar el mensaje de Jesús a una persona que se ha leído la biblia diez veces que a un niño que al que reza no es a Dios sino “al niño Jesús”.

    Un grupo cristiano o una parroquia necesitan buena comunicación, pero no pueden cambiar el mensaje como si de un producto se tratase, porque al final puede que tenga éxito y se llene el grupo de gente y la parroquia de oyentes, pero ambos estén vacíos de cristianos.

    Por ejemplo, si vemos la biblia como la forma que tiene Dios de hacernos llegar su mensaje, podemos ver que en el antiguo testamento se dirige a un hombre primitivo, poco evolucionado socialmente, por lo que el lenguaje es mucho más brusco y tajante, sin embargo con el nuevo testamento es todo más ambiguo más complicado al final no sabes si realmente hay infierno o no, te deja interpretar las cosas y que busques tú el camino él simplemente te pone la luz, tú decides como llegar, o más bien como intentar llegar.

    Es como cuando un padre le tiene que decir a un niño que no vaya con desconocidos, al principio le contará la historia del hombre del saco, luego le irá haciendo ver la realidad de otra manera.

    Al final lo que quiero decir con todo esto es que lo que creo que hay que hacer (aunque seguramente me equivoque) no es actualizar el mensaje, me explico, si la lujuria no es buena, pues no es buena, que la sociedad ahora se envuelva en un ambiente de absoluta lujuria no puede hacer que digamos que Jesús nos dijo que está bien, porque no es así, la sociedad crece como el niño pero no se puede caer en el error de cambiar a exigencia de una sociedad que además muy probablemente este influenciada por unos pocos que se encuentren en la cúspide, no, antes la forma de contarlo encajaba más pero ahora hay que pensar ¿Qué ha cambiado? ¿Qué puedo utilizar de lo nuevo que hay en el mundo para hacer llegar el MISMO mensaje de manera diferente? ¿A quién quiero dirigirme? ¿Sigo creyendo yo en ello? ¿Por qué si? ¿Por qué no?

    Ahora estamos viviendo en una sociedad (primer mundista, ya que en el tercer mundo la cosa si esta peligrosa de verdad) en la que decir que se es cristiano se mira como un bicho raro, y nos avergonzamos muchas veces de nosotros mismos, pero tenemos que fijarnos en como admiramos a los primeros evangelizadores los cuales si tenían problemas reales (torturas, encarcelamientos, asesinatos…), y acordarnos de que…

    “Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos”

    Y al final todo se resume a sentirse orgulloso de en lo que se cree, saber porque te hace mejor y más feliz, e intentar transmitirlo de todas las maneras posibles, pero siempre sin perder la esencia.

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