Una conversación metafísica

En torno a un té americano, en un café del centro a las cuatro y media de la tarde; con un viejo amigo de la universidad, en un día caprichosamente caluroso, las palabras recorren todos los temas posibles (amistades y amores) y no sé si producto de la lucidez, del descanso veraniego o de la nostalgia de la filosofía, hoy hemos hablado de metafísica.

Básicamente, el núcleo de la conversación ha sido en torno a la cuestión del ser: ¿es sostenible mantener la necesidad de la nada para que el ser triunfe? ¿Són idempotentes el ser y la nada? ¿Cómo podemos comprender el ser si sólo podemos manejamos tal concepto? ¿Hemos de caer necesariamente en una visión dialéctica de la realidad entre el ser y la nada (o peor aún dualista)?  Pero, ¿por qué el ser? ¿Quién ha arrojado al para sí a la existencia? ¿No es acaso el ser la victoria definitiva de dios? ¿Es el ser pregunta o respuesta? ¿Puede ser el misterio la respuesta del ser? ¿Cómo cambia nuestra comprensión del ser desde el horizonte de lo eterno? ¿Es el ser producto de la omnipotencia, o de otra cosa: cómo llamaríamos a lo creado gracias al ejercicio del poder? ¿No es este un camino equivocado? ¿No ha de ser forzosamente producto del amor? ¿Cómo acontece el ser en la historia? Y, evidentemente, qué consecuencias políticas se desprenden de este planteamiento en el espacio público...

Nos despedimos con un breve paseo y abrazo. La próxima vez, no sabemos cuándo, continuaremos la conversación exactamente en ese punto.


P.S. He omitido intencionadamente el nombre de decenas de autores que jalonaron nuestra común recflexión para no entorpecer la comprensión del texto

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

"Las lágrimas son la sangre del alma" (san Agustín)

Los guardianes de la llama