Humanizar ambientes

En nuestro entornos nos preocupamos con frecuencia de que las estructuras encajen y sean coherentes, que los planteamientos no sean contradictorios en favor de un mensaje aceptable, nos pasamos las horas esprimiendo nuestra creatvidad en favor de actividades cada vez más novedosas y  nos reunimos una y mil veces por conseguir organizar un calendario acorde con nuestras prioridades; sin embargo, el agua se sigue saliendo del cesto.

Se nos olvida la importancia de cuidar a las personas con las que estamos, con las que trabajamos codo con codo cada día para empujar un proyecto común; por eso quiero recordar algunas acciones que podemos llevar a cabo para humanizar los ambientes en los que nos movemos:
  1. tener pequeños detalles 
  2. dar palabras de ánimo
  3. delegar tareas importantes
  4. consultar las decisiones
  5. agradecer los esfuerzos
  6. celebrar los éxitos
  7. desechar el lenguaje de la culpa
  8. pedirnos perdón si nos hacemos daño
  9. cooperar en vez de competir
  10. escuchar las opiniones diferentes
  11. respetar los ritmos
  12. apreciar todas las vidas...
...la que se nos ocurra

Hasta aquí, esto vale para cualquier persona que esté en cualquier ambiente. Pero si, además, estamos hablando de un entorno de Iglesia o pastoral entonces hemos de recordar el testimonio de Tertuliano que recuerda que los paganos se asombraban al ver a los seguidores del galileo vivir la fraterniadad y expresaban: "Mirad cómo se aman". Mientras no se perciba este estilo fraterno en el seno de la Iglesia y en nuestra pastoral, por muchos que sean nuestros afanes no haremos más que lo que ya hacemos: abundar en la decadencia.

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