El Hermitage en el Prado: una sorpresa

Recorrer las galerías de un museo siempre me predispone a pasar un buen rato de disfrute. En esta ocasión, me acerco un poco a ese San Petersburgo al que tantas veces he viajado con la imaginación. En esta exposición, he puesto imágenes a muchas palabras de Tolstoi y Dostoievski...

Pero, además, la selección de obras es impresionante. Por un lado, la colección de orfebrería se remonta hasta el siglo V a. C. y de lejanas latitudes como India o China que, aunque no causen en mí gran pasión las joyas y el oro, no dejo de reconocer su gran valor. Por otro lado la impresionante selección pictórica, hay obras de Velázquez, Ribera, Caravaggio, Tiziano, El Greco, Rubens, Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin, Matisse, Picasso, Kandinsky, Malevich...

Y he aquí mi sorpresa: este Cuadrado negro de Malevich es el comentario y la parada de todos los visitantes sin excepción. Además, al ser la última obra en contemplar es imposible no quedarse rumiando la percepción de este contexto.

Cuadrado negro 
Kazimir Malevich
Óleo sobre lienzo, 53,5 x 53,5 cm
h. 1932
 Esta obra, que siempre va acompañada del adjetivo "misterioso" en las descripciones que hace el museo de la misma, define a su autor. Estamos ante alguien con personalidad propia. En sus inicio coqueteó con diferentes estilos, especialmente con el impresionismo; pero su búsqueda personal le lleva a la fundación del suprematismo: movimiento que promovía la abstracción geométrica y el arte no figurativo. Rechazaba el arte convencional buscando la pura sensibilidad a través de la abstracción geométrica. Estamos ante la búsqueda de la supremacía de la nada y la representación del universo sin objetos; por eso su obra cumbre llega con Cuadrado blanco sobre fondo blanco, que no está en la colección.


Para hacer esto, aparentemente no se requiere ni de talento, ni de preparación artística. Las obras no emocionan, no conmueven y no causan admiración, todo parece una gran broma que además exige ser mirada con seriedad. El arte contemporáneo y, en particular el arte abstracto, conecta con las inquietudes y los precipicios más existenciales. El buen arte de vanguardia, nos pone siempre en jaque y ante esto la reacción puede ser incluso de rechazo; pero, por encima de todo, no deja a nadie indiferente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

"Las lágrimas son la sangre del alma" (san Agustín)

Los guardianes de la llama