La decadencia pastoral

Cuando uno es consciente de la situación de decadencia pastoral que estamos viviendo, puede caer en la tentación de querer salir de la situación sin tocar fondo. Es el miedo a que no haya soluciones, a ser el protagonista de un terrible naufragio.

Entonces pensamos, equivocadamente, que hay que salvar la situación por encima de todo: nos obsesionamos con el número, cedemos ante lo llamativo, cambiamos de criterio, generamos falsos liderazgos que se alimentan de protagonismo excluyente y organizamos actividades espectaculares donde el mensaje pasa a un segundo plano.

Como decía Sófocles, "Para quien tiene miedo, todo son ruidos". Y el peor miedo de todos es el miedo a las personas. Orgullosos del afán de control y del heroísmo activista; pero tan sólo somos víctimas del miedo. Estamos sembrando desunión, desconfianza, recelo a nuestro alrededor... y nuestro mensaje pierde credibilidad: Seamos uno para que el mundo crea” (Cf. Jn 17, 21)

Con relativa frecuencia, sobre todo si pensamos que tenemos la razón y estamos en situación de ventaja, nos hacemos los valientes y decimos que hay que tirar para delante, nos siga quien nos siga (esto es aparente, pues tenemos más que calculado un pequeño grupo de incondicionales). En ambientes eclesiales y pastorales esto suele funcionar, pues sigue existiendo cierta cultura de la obediencia. Sin embargo, llegará el día, en que echaremos a correr enarbolando una bandera y gritando "¡seguidme!" ...y nadie irá detrás. Nadie irá detrás, nadie. Habremos quemado a todos los que teníamos alrededor.

Si somos lo suficientemente orgullosos nos diremos que hemos sacado adelante las actividades, estructuras, planes... cueste lo que cueste... que lo hemos conseguido. ¡Hemos salvado la pastoral! Pero no habremos tocado fondo, sólo habremos salvado la situación momentáneamente, y será el más notable indicio de decadencia.

El precio que debemos pagar es demasiado alto: hemos perdido el presente e hipotecado futuro (hemos perdido una generación de agentes de pastoral que se han sentido víctimas del desengaño y se genera una brecha generacional). ¡Pisch, da igual!, sólo hemos perdido algunos por camino... de los que no vamos a preocuparnos, porque hemos realizado una proeza. Pero es justo al revés, lo más sensato es fortalecer las relaciones entre los agentes, escuchar todas las experiencias, establecer opciones comunes, trabajar en red, fortalecer la unidad de acción, cuidar a las personas, tener detalles, dedicar tiempos y momentos a preocuparnos por la vida de nuestros compañeros de camino: esforzarse por partipar de un grupo de adultos que se sienten como "un solo corazón y una sola alma" (Cfr. Hch 4, 32)


Para finalizar, me quiero unir a la oración de Jesús que nos narra la comunidad de Juan: «No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.»

Comentarios

  1. ¡Pero bueno Javi!, otra vez!! ¿no descansas?jejeje... Me encanta esa sintonía... Mientras leía la entrada me venía a la imagen del grupo de músicos entregados en pleno hundimiento del Titanic... Javí, está claro que necesitamos tocar fondo... estamos en proceso....Y por otro lado, tengo la impresión que nos hemos olvidado a quien servimos, a quien seguimos,....Me parece alentador que termines con esta sencilla oración de Jesús... Estoy de acuerdo, una de las claves nos las jugamos en las relaciones,.... ¡y somos tan torpes! Busquemos, permanezcamos, y a la vez, dejemos algo al Espírtu, Él siempre tiene algo que decir.... Sigue alentándonos y llevándonos más allá. Gracias Javi por tu sencillez de palabra... pero sobretodo, de corazón.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Nacho me animan tus comentarios y tu costante recuerdo a la centralidad de Jesús me resulta clave. Y es cierto que aprendemos cada día a relacionarnos y a cuidarnos y a pesar de todo... A veces, cuando la sensación de impotencia me invade no veo más salida que abandonarme en la oración y confiar... tan solo eso.

      Gracias por tus cariñosas palabras, de verdad que me reconfortan. Gracias Nacho, un abrazo

      Eliminar
  2. Vaya, Javi. Gracias. Tu artículo me ha provocado profundas (y un poco desasosegantes) reflexiones...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por pasarte por aquí + Lucien (¿Jorge?). Me alegra que la cadena "reflexionante" se extienda, aunque sean un tanto agobiante... bueno es una reflexión quijotesca... Gracias de nuevo

      Eliminar
  3. Jesús propuso a algunos que le siguieran y algunos lo hicieron "inmediatamente" pero también hubo quien quiso seguirle y fue remitido a los suyos, a quedarse en casa y hacer Reino allí, entre los suyos, otro fue llamado y no quiso seguir a Jesús, tenía demasiadas cosas... Llegará el día en el que alguno dirá "seguidme" y nadie le seguirá porque habremos entendido que no seguimos a nadie externo a nosotros mismos, sino al Dios que nos habita.Entonces para muchos todo se simplificará, las mega-estructuras se simplificarán, caminaremos ligeros, contemplando el mundo, las personas y aconteciemitnos con la mirada del corazón. Se va acercando el alba de una mirada "transpersonal". A algunos eso les escandaliza, a otros... nos pacifica. La clave es abandonarse y confiar: "ADORA Y CONFÍA. VIVE EN PAZ". Y desde la paz sin parar de hacer lo que haya que hacer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me imagino al pueblo de Israel caminando por el desierto a paso lento, marcando el paso los ancianos y los niños, los enfermos... si los fuertes hubiesen marcado el paso no habrían llegado como pueblo a la Tierra Prometida. Yo me siento de los jornaleros que acaban de incorporarse al trabajo de la viña y me siento agradecido porque sé cual es el "salario" que he ajustado, por eso no pido más. Me tranquiliza escuchar tu palabra esperanzada de una nueva mirada que está llegando y eso me llena de paz. Gracias Elena, una vez más.

      Eliminar
  4. me encanta esta parte:"lo más sensato es fortalecer las relaciones entre los agentes, escuchar todas las experiencias, establecer opciones comunes, trabajar en red, fortalecer la unidad de acción, cuidar a las personas, tener detalles, dedicar tiempos y momentos a preocuparnos por la vida de nuestros compañeros de camino: esforzarse por partipar de un grupo de adultos que se sienten como "un solo corazón y una sola alma" (Cfr. Hch 4, 32)
    Ojalá nos acerquemos un poquito más cada día a ese ideal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad que quizá debería ser más propositivo (creeme que lo intento) y bastante más esperanzado. Pero a veces siento que la estructura nos pasa por encima como un rodillo. Gracias por la preocupación compartida Jorge.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Educación de la interioridad: educar desde las experiencias que nos trascienden

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

Educación de la interioridad y mindfulness