El dios de las pequeñas cosas

Cuando cayó en mis manos la novela que da título a entrada me entregué a la lectura buscando algo que no encontré. La escritora india Arundhati Roy, nos ofrece un argumento trenzado desde el realismo mágico, ambientando en el estado de Kerala. La lectura nos otorga una buena dosis de intriga, pues cada detalle puede cobrar gran importancia en el momento preciso. Sin embargo, lo que realmente me entusiasmó fue el título.

Desde entonces colecciono momentos pequeños, sensaciones sencillas, instantes cotidianos:



...el olor del café recién hecho...
...el breve silencio al pasar bajo un puente en coche en un día lluvioso...
...el calor del pijama calentado en el radiador...
...la minúscula en las palabras importantes...
...el sonido de la red al encestar sin tocar el ni aro ni tablero...
...el color indefinido del cielo nublado por la noche...
...el olor de un libro viejo...

...dibujar con el dedo en la nieve en polvo...

Comentarios

  1. No conozco el libro, pero me gusta la idea de coleccionar las cosas buenas pequeñas que pasan todos los días. La mayoría de la gente se centra en las cosas grandes y se pierden un montón de pequeñas satisfacciones que nos llenan cada día.
    Gracias por recordárnoslo.

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    1. ¡Omar, qué sorpresa! O sea que ese puntito en centroeuropa de mi mapa de visitantes eres tú, ¿eh? Muchas gracias por pasarte por mi blog.

      Por cierto añadiré a mi lista de pequeñas cosas:

      ...recibir un comentario inesperado...

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  2. ...Una mirada condescendiente, una conversación honestas, una sonrisa sincera, una broma a destiempo, un abrazo agradecido,... Son, Javi, las pequeñas cosas las que nos hacen ir un poco más allá, ¡gracias Javi!

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    1. Siempre más allá, ¿verdad? Para mí, todo eso está en los dos corazones dibujados en la nieve... Gracias Nacho

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