Metanoia


Durante mucho tiempo hemos aceptado que cuando hablamos de conversión (palabra muy manida en este tiempo de cuaresma) nos estamos refiriendo, en el mejor de los casos, a un cambio de actitudes y en no pocos ambientes se suele equiparar a arrepentimiento.

En el lenguaje cotidiano (el verbo griego μετανοῖεν, metanoien) la expresión se utilizaba comúnmente para contexto como el siguiente: he realizado un trecho del camino y me he percatado de que debo desandar lo andado para tomar otra dirección. De ahí que, cuando lo aplicamos a la vida, se suela traducir acertadamente, como conversión.

Sin embargo, el término bíblico es metanoia, es decir, (meta-, "más allá" "junto a" y -noia, del griego nous) ir más allá o ponernos junto al nous. Este término se ha relacionado con el intelecto o la mente, acusando una evidente influencia aristotélica; por eso toda una tradición, (donde encuadramos a Meister Eckhart, el místico alemán del siglo XIV) describe este concepto como conocimiento intuitivo: ese acto de conocer la realidad más profunda donde "oímos sin escuchar sonido alguno y vemor sin ver". Anaxagoras de Clazomene (500-428 a.C.) (primer autor del que tenemos noticia que usó el término) lo usó para referirse no tanto al acto de conocimiento como a esa realidad infinita que está como causa de todo lo demás. Así, jugando con las etimologías podemos decir que no basta con tomar otro camino, sino que la invitación es: ponernos junto a Dios.


Para ponernos junto a Dios, no basta con un ejercio más o menos voluntarioso de pequeños sacrificios, hemos de poner todo nuestro ser en danza, para que nos encontremos suavemente en un mismo ritmo, a un mismo compás, en un movimiento suave y apropiado para explorar nuevos caminos, nuevas presencias y así, quizá la danza de la vida, nos lleve a terrenos inexplorados, a perspectivas diferentes. Porque en esta danza, no bailamos para agradar a un rígido jurado que nos dará una justa calificación, sino para disfrutar de nuestra pareja de baile.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

"Las lágrimas son la sangre del alma" (san Agustín)

Los guardianes de la llama