Corpus Christi: ¿con quién comulgas?

Donde no hay justicia no hay eucaristía
 (José María Castillo)
Hace unos años, el párroco de un pueblo andaluz se atrevió a negar la comunión a una devota acaudalada que se había gastado más de medio millón de pesetas en un broche de oro y piedras preciosas. El párroco tenía sus razones para tomar semejante decisión. Junto a unos pocos terratenientes que vivían en la abundancia, entre los que destacaba la devota feligresa del broche de oro, se encontraba la consabida masa del pueblo con sus lacras sociales de siempre: paro, emigración, jornales insuficientes, analfabetismo y miseria en todos los sentidos. Así las cosas, el cura no tuvo que echar mano de muchos discursos para exponer su postura y las razones de su decisión ante la devota acaudalada: «Usted es una pecadora pública», le dijo. «Y yo no puedo dar la comunión a los pecadores públicos y escandalosos». No viene a cuento el relatar la serie de peripecias que se siguieron a este incidente. El hecho es que la devota se trasladó a la capital de la provincia, en donde poseía una buena mansión y en donde, por supuesto, no le faltó quien le administrara una y muchas comuniones. Hasta que se murió, suponemos que en paz y con buena conciencia.

Este hecho resulta evidentemente sintomático, No sólo por lo que supone de juicio moral ante una situación concreta. Sino, sobre todo, por las consecuencias que entraña para la teología eucarística. Quiero decir que no se trata de una cuestión que interesa simplemente al moralista, sino ante todo de un asunto que afecta directamente a la teología dogmática. ¿En qué sentido?

Para no andar con rodeos, vayamos derechamente al centro de la cuestión: ¿qué relación se debe establecer entre la eucaristía y la justicia? Esta pregunta se desdobla en tres: 1) ¿es la justicia una condición necesaria para poder celebrar la eucaristía?; 2) ¿se trata más bien de una consecuencia de la celebración eucarística?; 3) ¿se puede decir que la justicia es un constitutivo esencial de la eucaristía?

Decreto sobre la procesión y fiesta del Corpus Christi
NOS DOCTOR DON FRANCISCO GIL HELLÍN, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Burgos
El Código de Derecho Canónico establece que “en la Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor que tenga una procesión por las calles, como testimonios de veneración a la Santísima Eucaristía” (can. 944).
Esta procesión en una misma Ciudad debe ser única, uniéndose a ella todas las parroquias.
Además el Código atribuye al Obispo la facultad de dar normas sobre las procesiones mediante las cuales se provea a la participación en ellas y a su decoro.
Por otra parte en la Carta Encíclica “Ecclesia de Eucharistia” del Sumo Pontífice Juan Pablo II, publicada el 17 de abril de 2003, el Papa reitera el proyecto anunciado al comenzar el tercer milenio de que “la Iglesia está llamada a caminar en la vida cristiana con renovado impulso” y que “la realización de este programa pasa por la Eucaristía”.
En consecuencia, para potenciar la Procesión del Corpus Christi y el culto a la Santísima Eucaristía, oído el parecer del Cabildo de la Catedral, de los Arciprestes de la Ciudad y del Prior de la Universidad de Curas:


DISPONEMOS:
1.  La Procesión del Santísimo Corpus Christi, el día 22 de junio, partirá de la Plaza del Rey San Fernando, a continuación de la Misa Estacional que se celebrará en la misma Plaza, a las 12 de la mañana.
2.  En esta Misa concelebrarán con el Arzobispo de la Diócesis, el Clero Catedral, el Párroco o responsable de cada Parroquia, los Superiores de las Casas Religiosas de la Ciudad y otros sacerdotes; los demás participarán con los Religiosos, los Movimientos de Apostolado y fieles en general.
3.  Para facilitar esta participación se suprimen las Misas habitualmente programadas en todas las Iglesias desde las 11,30 a las 13 horas. (A las 13 horas ya se puede celebrar).
4.  La Procesión seguirá el itinerario que oportunamente se dará a conocer y acabará en la Plaza del Rey San Fernando, donde se impartirá la Bendición con el Santísimo.
5.  Para promover el culto a la Eucaristía, como preparación próxima para la Fiesta del Corpus Christi, se organizarán celebraciones especiales en parroquias de los tres Arciprestazgos de la Ciudad y en la Catedral, durante los seis días previos, del 16 al 21 de junio, para dar a conocer la Carta Encíclica “Ecclesia de Eucharistia”, cuya programación se concreta en otra Sección del Boletín Oficial del Arzobispado.
Dado en Burgos, a 30 de abril de 2003
Francisco Gil Hellín
Arzobispo de Burgos
Por mandato de su Excia. Rvdma.
Pablo del Olmo Amo
Canciller-Secretario



Comentarios

  1. Querido JAvi... Todo está claro para el que busca con sencillez de corazón, y se vuelve sombrío para quien tiene intenciones torticeras.....
    ¿Jesús con quién comió?¿con quien compartió mesa, camino, y destino? ... está claro.... hay procesiones que sobran y otros caminos de descenso que nos cuestan y preferimos mirar a otro lado...
    Gracias por ayudarnos a seguir buscando....

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  2. Siempre permanecer cerca de Jesús, ¿verdad? No te canses de recordarnos(me) que el camino es siempre de descenso, hacia los de abajo... Gracias Nacho

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