Microrrelatos (VI): la pared del colegio

Apenas son las ocho de la mañana de un día cualquiera de trabajo en la fresca mañna burgalesa. Como cada día recorro las mismas calles casi de manera automática, sin abrir mucho los ojos, pues es seguro que tengo un importante déficit de sueño. Sin embargo, encuentro algo a mi paso que me hace abrir los ojos. Con letra adolescente, en el muro del colegio, está escrito: "Un primer beso..." Me debato entre la reflexión (sobre la importancia de educar los afectos y las primeras experiencias) y el suspiro (por la belleza de las palabras)

... y me dejo vencer por la historia imaginada de una pareja adolescente que aprovecha algún escondite secreto del patio, para dejarse llevar por el carácter furtivo del primer beso en los labios. El corazón latiendo a mil por hora, el sudor frío en las manos... imposible entender las ecuaciones de segundo grado...  se dibuja en su rostro una suave sonrisa imborrable y la mirada perdida atravesando la ventana de clase...

Me prometo llamar la atención más suavemente, no es bueno despertar de repente a quien sueña con su primera historia de amor.

Comentarios

  1. Un primer beso es el estallido de mil fuegos artificiales en todo el ser. Que nuestros chavales puedan vivirlo con la magia que merece ese momento y nosotros, adultos, sepamos hacernos los tontos cuando ellos estén "tontitos", un poco de magia no le hace mal a nadie.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que no podemos perder la magia de la vida, para que siga mereciendo la pena vivir la vida con alegría. Gracias Elena.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Educación de la interioridad: educar desde las experiencias que nos trascienden

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

Educación de la interioridad y mindfulness