Las pastoral con jóvenes y la crisis

En esta última década del siglo XXI  "Las dificultades en pastoral juvenil no han sido pocas y son visibles en muchos aspectos: disminución de jóvenes en procesos formativos, debilidad de estos procesos, cansancio y desorientación en algunos agentes de pastoral, dificultad para hacer visible la eclesialidad de la fe en no pocos jóvenes…" nos dicen Álvaro Chordi (Adsis) y Koldo Gutiérrez (Salesianos). Ellos nos recuerdan que son muchos los que apuntan "que estamos viviendo una gran mutación cultural acelerada por el individualismo y por la posmodernidad. (...) Todo esto está afectando a la pastoral juvenil" (Misión Joven, 416) 

La pregunta es urgente: ¿Es posible lograr un nuevo impulso de la pastoral con jóvenes? Nos contestan afirmativamente, pero para ello, es necesario un agente de pastoral fortalecido, con todo lo que puede caber en esa palabra: reconocimiento, competencia, formación, horizonte, sentido...y comunidades dispuestas a poner a la propia comunidad en manos de los jóvenes.

En el contexto actual de crisis económica (desde el 2008) es especialmente importante 1) "posibilitar la interrelación entre los jóvenes y los pobres" (A.Chordi, Frontera Hegian 73) y 2) acoger al joven absolutamente a la intemperie en la vida (50% de desempleo, con todas sus consecuencias de falta de horizonte vital, etc.) y etiquetados como la generación perdida. Por eso, por un lado, no sólo por pura eficiancia pastoral ("sin compromiso cristiano no hay maduración en la fe"), sino porque se convierte en la únca opción creible en el momento actual, hemos de acercar a los jóvenes a contextos de pobreza (voluntariado, campos de trabajo, experiencias de tercer mundo...) Por otro lado, es un un serio toque de atención a la experiencia comunitaria, hacer posible la "vivencia intergeneracional en la comunidad": ha de ser mucho más fácil la pertenencia de jóvenes a las comunidades adultas.

Retos para la vida comunitaria que, tomados en serio, quizá puedan lograr poner en los "de fuera" de la propia comunidad el centro de su ser y así plantearse una acción pastoral más creíble y un modelo seguimiento más cercano a Jesús de Nazareth.

Comentarios

  1. Las dos claves de las que hablas, experiencia comunitaria y acercamiento a la realidad de los mas necesitados, me convirtieron en un adulto comprometido en la fe.
    En esos tiempos de crisis, el acercamiento de la iglesia (con minusculas) a la dura realidad, hace creible la mision de la Iglesia en el mundo; Para muchos, cristianos y no cristianos.

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  2. Amigo anónimo,

    ante la tentación de querer que los jóvenes permanezcan confortablemente asentados en procesos de pertenencia, hemos de posibilitar el contacto con la realidad y las situaciones de injusticia social, las víctimas de la crisis. Por otro lado, ante la tentación de querer que los jóvenes sigan siendo siempre nuestros jóvenes, hemos de afrontar el reto de comunidades adultas en las que no haya ruptura generacional para que al joven no se le trate como tal cuando ya no lo es.

    Muchas gracias por tu comentario.

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  3. Gracias, Javi, oportuno y acertado. Comparto esta doble llamada. No solo como propuesta de trabajo y compromiso de los jóvenes, sino invitación a renovarlo cada día, a quienes como agentes y animadores nos encontramos en medio de ellos, hnos y laicos, buscando hacer realidad esas comunidades adultas....
    Un abrazo fraterno desde Pucela.... jejejeje, de nuevo conectados...

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  4. De nuevo conectados y seguro que con nuevos retos. Seguro que el verano ha sido sugestivo y rico en experiencias, para seguir enriqueciéndonos. Muchas gracias por el comentario y que la vuelta a la "normalidad" no nos ahogue el entusiasmo con rutina. Un abrazo Nacho

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