Esto no es fútbol: hay sitio para el honor


Árbitro (Nigel Owens):
"Creo que no nos conocemos de nada, pero en este campo yo soy el árbitro, no tú. Haz tu trabajo que yo haré el mío. Si te oigo gritar por cualquier cosa de nuevo, te penalizo. Esto no es fútbol, ¿vale?".


Sólo el capitán puede dirigirse al árbitro, por eso la reprimenda al jugador la hace en su presencia. Han de dirigirse a él con tratamiento de "usted". Por una protesta retroceden 10 metros, a la tercera se va fuera. Fingir una lesión está muy mal visto y es criticado por los propios compañeros. No hay espacio para resentimiento, se le hace pasillo al ganador para aplaudir y dar la mano al merecido vencedor. Finalmente, se celebra el famoso tercer tiempo donde ambos equipos se juntan para recordar el partido jugado y confraternizar.

En la época posmoderna del siglo XXI, en el occidente actual, ¿es este el único lugar donde encontrar el honor?

Comentarios

  1. Hace un tiempo posteé esto en Facebook:

    Corría el mes de diciembre del año 2011, concretamente el día 17, en el campo de las Mestas se celebraba el partido de rugby de Primera Nacional entre el “grandioso” equipo de La Calzada de Gijón y Os Ingleses de Villagarcía de Arosa.

    El primer tiempo terminó con un marcador de 13-0 favorable a La Calzada. En el segundo tiempo Os Ingleses apretaron y consiguieron ponerse 13-14.

    A 2 minutos para el final, Lewis, nuestro medio de apertura cogió el balón y chutó a bote pronto ... si entraba serían 3 puntos más, y con el poco tiempo que quedaba para el final del partido sería fácil aguantar el balón y ganarlo.

    El balón salió de las manos de Lewis, tocó el suelo e inmediatamente su bota impactó con el balón dirigiéndolo hacia los tres palos ...

    Después de un tiempo (casi interminable) ... el silbato del árbitro nos sacó de ese segundo y medio de “éxtasis” ... ¡había concedido los 3 puntos! ... os podéis imaginar ... alegría, puños al cielo, saltos, abrazos ...

    En eso, Toni, nuestro capitán se dirigió al árbitro (como sabéis, en rugby, el único jugador que puede hablar con el árbitro es el capitán, y siempre que lo haga de forma educada). Toni le dijo al árbitro:

    - ¡Señor! ... ¡perdone, señor! ... ¡señor el balón no ha entrado!

    El colegiado le miró, con una de esas miradas con las que se pregunta ... pero ¿estás seguro? Y después de que Toni asintiera con la cabeza ... anuló los tres puntos.

    Inmediatamente la alegría, los puños al cielo, los saltos, los abrazos ... se transformaron en otro sentimiento ... infinitamente más placentero ... ¡Toni había hecho lo correcto! Todos lo habíamos visto ... el balón no había entrado, por poco, pero no había entrado ... y en el interior de todos y cada uno de los jugadores, de los suplentes, y de los aficionados de La Calzada se nos reforzó el cariño por este club y el aprecio por nuestro capitán ... perderíamos el partido (como así fue) pero podíamos sentirnos muy orgullosos de lo que habíamos hecho y de como habíamos actuado ... porque lo habíamos hecho con HONOR.

    ¡ESTOY ORGULLOSO DE LOS VALORES APRENDIDOS EN ESTE DEPORTE!

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    1. Muchas gracias Fito, tu comentario deja pequeña mi entrada, pero encanta ver cómo se enriquece este humilde blog con la experiencias de todos los que pasáis por aquí. Un fuerte abrazo y toda mi admiración.

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