¿La historia se repite?

Era ya anciano cuando le impusieron sus responsabilidades y el momento eclesial que le ha tocado es límite: todo el mundo es consciente de que se están radicalizando las posturas. Las diferencias entre los poderes fácticos de la Iglesia, comienzan a ser irreconciliables. Además, la conciencia de Su Santidad no soportaba más escándalos. Es lógico que no encuentre fuerzas para continuar. Definitivamente, no estaba preparado para soportar las bajezas de la política vaticana y estaba convencido de que su estilo de vida anterior era de mayor servicio para la Iglesia.

Sede vacante

Efectivamente, Celestino V, tras dejar la sede romana, quiso volver a ser ermitaño... su sucesor le encarceló y murió dos meses después. Estábamos a las puertas del cisma de Aviñón.

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