San Romero de América

Ayer fue el 33 aniversario del asesinato de Óscar Romero, o como dice Pedro Casaldáliga san Romero de América. El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, apuntaba la pasada semana que "el Papa, al que tengo la dicha de conocer peronalmente, tiene una devoción por Romero y una convicción total de que es un santo y un mártir". Quizá esté insinuando una buena noticia...

Por eso, quiero recordar algunas de sus palabras, aunque en realidad cualquier momento es apropiado para volver a escuchar y volver a leer a Romero:
 


"Queridos hermanos, sobre todo ustedes mis queridos hermanos que me odian, ustedes mis queridos hermanos que creen que yo estoy predicando la violencia, y me calumnian y saben que no es así, ustedes que tienen las manos manchadas de crimen, de tortura, de atropello, de injusticia: ¡conviértanse! Los quiero mucho, me dan lástima, porque van por caminos de perdición" (Homilía 10 de septiembre de 1978, V p. 180). 

"No teman los conservadores, sobre todo aquéllos que no quisieran que se hablara de la cuestión social, de los temas espinosos, que hoy necesita el mundo. No teman que los que hablamos de estas cosas nos hayamos hecho comunistas o subversivos. No somos más que cristianos, sacándole al Evangelio las consecuencias que hoy, en esta hora, necesita la humanidad, nuestro pueblo" (Homilía 30 de octubre de 1977, I-II p. 304).  



"La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso, o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo. Esta es la voz de la Iglesia, hermanos. Y mientras no se le deje libertad de clamar estas verdades de su Evangelio, hay persecución. Y se trata de cosas sustanciales, no de cosas de poca importancia. Es cuestión de vida o muerte para el reino de Dios en esta tierra" (Homilía 24 de julio de 1977, I-II p. 142).

 Pincha aquí  para ver la noticia
que anuncia su probable beatificación

Comentarios

  1. NO me da tiempo de asimilar tanto... ¿Será posible? No me gusta lo de las canonizaciones, pero en este caso me alegraría profundamente por lo que supone de abrazo a tantos y tantos hombres y mujeres que han sido mirados con sospecha y con crítica en la Iglesia. Sería como un beso y creo que yo también sentiría ese beso.
    ¡Ojalá, al menos, los cristianos/as vivamos un poquito como Romero o Ellacuría o Espinal o Cámara, o todas las mujeres anónimas entregadas al amor del evangelio que han sido violadas, asesinadas, silenciadas...!

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  2. ... como siempre, las palabras de Romero impresionan...

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  3. Ciertamente yo tampoco soy muy amigo de las canonizaciones; pero quizá serviría para curar un poco la herida que algunos tenemos abierta en nuestra eclesialidad. Muchas gracias Elena por tu comentario. Un abrazo

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  4. Impresionan sus palabras e impresiona su vida como refrendo de sus palabras. Gracias Dani, por pasarte por el blog

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