Desmontando Villalar

Escribía el otro día que el 23 de abril es para mí tan sólo el día del libro, pues me interesa más la literatura que la política. Sin embargo, por los comentarios que he ido leyendo creo que he de tomarme la molestia de escribir algunas notas.

En primer lugar, acudimos al siglo XIX y vemos la invasión del sentimiento romántico, políticos del trienio liberal metidos a historiadores, el auge de la categoría "pueblo" como sujeto histórico... en definitva, la creación de pasajes míticos llenos de heroismo ficticio en la que los derrotados lo son mostrando sus virtudes supuestamente heroicas al ser víctimas de los elementos de la naturaleza (en el ejemplo que nos atañe, es el barro que atrapa a los cañones en los campos de un Villalar frío y lluvioso...) En el relato popularizado, este relato épico lleno de anacronismos; nos encontramos, por un lado, que se omiten por ejemplo las evidentes disensiones entre los líderes comuneros o las cifras de sus efectivos (pues hacia 1520 el ejército comunero, en claro descenso, duplicaba prácticamente al realista, que iba ganando adeptos). Por otro lado, nunca se destaca lo suficiente que todo empezó y terminó en Toledo y que ciudades como Madrid, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Jaén...(además de Segovia) también se vieron implicadas. O se exagera una encarnizada lucha que nunca fue tal.

Dando un paso más. ¿Quiénes eran los comuneros? No eran precisamente hérores románticos henchidos de los nuevos ideales. Más bien todo lo contario: eran castellanos rígidos, que defendían el tradicionalismo medieval, de espíritu claramente conservador. Por eso, la llamada guerra de las Comunidades más que un movimiento popular fue la algarada feudal de una Castilla cerrada a las ideas centroeuropeas (que traían los consejeros del emperador) y que quería mantener sus privilegios. El objetivo de los comuneros no era liberar Castilla, era más bien continuar con el sometimiento inquisitorial de épocas pasadas, pues el proyecto unificador que traía la corona era una amenaza para su statu quo.

Por eso, me uno a quienes proponen que la fiesta de la comunidad sea el 30 de mayo, san Fernando, en honor al rey que en el año 1230 unificó los reinos de Castilla y de León.

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