La zorra desahuciada

 Se le acercó entonces un maestro de la ley, que le dijo:
–Maestro, deseo seguirte adondequiera que vayas.
  Jesús le contestó:
–Las zorras tienen cuevas, y las aves, nidos; pero el Hijo del hombren no tiene donde recostar la cabeza. 
 (Mateo 8, 19-20)

Al ver aquello, Jesús hizo un látigo con unas cuerdas y los echó a todos del templo, junto con las ovejas y los bueyes. Arrojó al suelo las monedas de los cambistas y les volcó las mesas. 
 (Juan 2, 15)

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