#PascuaBujedo2013

Foto de una danza durante la Vigilia Pascual
A pesar de lo difícil que ha tenido vivir la Pascua lejos de "mis chicas" y del agobio que supone estar pensando en las cosas que te toca preparar; en esta Pascua ha resonado en mi cabeza de forma especial las viñetas y comentarios que Cortés tiene para estos días. Os pongo algunos textos: "es fácil impresionar al pueblo sencillo de Dios mediante inciensos, cánticos, ornamentos o latín; pero la religión que de ahí nace es la de los esclavos y los sumisos, no la de los hijos de Dios. A la madurez (y a Dios) se llega a través de la alegríá" En otro lugar dice: "La cruz fue un trámite; pero ya pasó. Ahora nuestro distintivo es la alegría. La alegría de los renacidos, los resucitados, los requetealegres". Y finalmente: "Dejemos los pasos de Semana Santa para los museos. Es una blasfemia representar a Cristo muerto (y regodearse con ello). Creamos de una vez por todas a los que nos aseguran que Jesús está vivo. No seamos especialistas en lo muerto. No tenemos derecho, como cristianos, a pensar que la muerte lleva las de ganar. La muerte que nos reodea no debería ser sino el estímulo para nuestra afirmación entusiasta de la vida. Pero para eso hay que creer mucho en la vida"  Todo esto bien sazonado con un estribillo: "Amenzados de Resurrección..." ha estado rondándome estos días.

¿Y por qué traigo aquí todo esto? Porque estoy convencido de que el amor auténtico es el que nos hace felices, quiero desterrar esa especie de encarnizamiento espiritual que a veces nos lleva a echarnos paladas de arena encima. Tampoco soy tan iluso como para pensar que ir con la sonrisa puesta como una careta soluciona todos nuestros problemas y cura todas nuestras cicatrices personales. No, no es eso. Simplemente no echemos vinagre a las heridas abiertas y busquemos en nuestro interior la esperanza serena de que al final todo va a terminar bien, nada más. Como nos dijo Marisol en su testimonio: "nos quejamos demasiado... y estoy segura de que nadie aquí puede decir que está peor que yo" En realidad sobredimensionamos nuestros enfados, nos obsesionamos con nuestras pequeñeces...nos tomamos demasiado en serio ¡Cuántos entuertos solucionaríamos con un poco de sano sentido del humor a tiempo!

En fin, digo todo esto en voz alta para ver si empiezo a llevarlo a la práctica... ¡que falta me hace!


P. S. Una pregunta para el Papa Francisco, que tantas esperanzas está originando: ¿para cuando una encíclica, documento, carta... sobre la necesidad del sentido del humor?

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