Hazlo "slow"

Cuando en el año 1986 el periodista Carlo Petrini se encuentra con la apertura de un local de comida rápida en la histórica Plaza de España de Roma, algo en su interior le hizo prever que en el ansiar europeo de copiar lo estadounidense estábamos superando lo aceptable. Por eso su rección no se hizo esperar liderando la Slow Food (Comida lenta) Poco a poco se fue extenddiendo a otros ámbitos: la educación, el trabajo, la salud, el ocio... y estábamos a las puertas de lo que casi es un nuevo oxímoron: el "movimiento slow"
Tradicionalmente, se ha asociado a la lentitud la ineptitud, el tedio, el desinterés... pero, bien pensado, la actitud lenta nos pone al lado de la reflexión, el detalle, la mirada profunda... algo cercano a la actitud contemplativa. Una actitud, por otro lado, necesaria para poder ser dueños de nuestra existencia. Con frecuencia vivimos esclavizados por la prisa, por el afán de acabar las cosas cuanto antes, inmersos en una especie de competición con el reloj que nos desconecta del ritmo de la naturaleza, de las relaciones saludables con los demás y de nosotros mismos. Como decía el pensador José L. Sampedro, el tiempo no es oro, el tiempo es vida, lo valioso es la vida no el tiempo. O como decía el poeta:

“No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti mismo…
y tu pequeño yo, recién-nacido eterno,
no te puede seguir”.
...

“Si vas deprisa,
el tiempo correrá delante de ti
como una mariposilla loca.

Si vas despacio,
el tiempo te seguirá
como un buey manso”.

(Juan Ramón Jimenez)

 Carl Honoré, autor de Elogio de la lentitud, recomienda la actitud lenta en las actividades más cotidianas lo que nos acercará al equilibrio interior. Escuchémosle para finalizar:


Comentarios

  1. Buena reflexión. Ojalá la recordemos en el medio del fragor del curso.

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  2. Y tanto... qué falta nos hace todo esto... Gracias por el comentario Juanan.

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