Internet: un zoológico en ruinas

Ha coincidido en el tiempo la última entrada de Elena Andrés sobre las redes sociales, con el hallazgo en uno de mis bolsillos de un recorte de hace unos meses del filósofo César Rendueles a propósito de su libro "Sociofobia". Haré a continuación una breve glosa del artículo de Babelia del 26-10-13.

Me resulta especialmente interesante, cómo el autor pone de relieve la desaparición de la palabra "fraternidad" de nuestro vocabulario habitual y cómo una sociedad sin relaciones sociales fraternas imposibilita la democracia y, por supuesto, una ética del cuidado donde es necesaria la relación de intimidad.

Cierto ciber-utopismo, consideraba que la democracia crecería hacia una democracia más directa y evolucionada basándose en la consulta cibernética a la ciudadanía de las decisiones políticas. Sin embargo, es evidente que cercenaríamos el proceso de deliberación y legislaríamos ad hoc en vez de basarnos en principios maximizables (si no universalizables).  La instanteidad de las red de redes, es un arma de doble filo que habitualmente hace sangre y únicamente responde a la lógica del linchamiento popular: lo que es un evidente empobrecimiento democrático. Internet, en realidad, ha rebajado nuestras expectativas sociales y ha hecho del ciber-fetichismo "la mayoría de edad del consumismo".

 Efectivamente, internet acoge también un alto grado de bondad, altruismo y cooperación; pero no es suficiente: "no podemos confundir hacer cosas a la vez con hacer cosas juntos". Y necesitamos hacer cosas juntos, codo con codo y necesitamos (aunque nos pese) cierto tipo de institucionalización.

Termino con dos citas que a mí me han dado mucho que pensar:

"Internet no es un sofisticado laboratorio donde se experimenta con cepas de comunidad futura. Más bien es un zoológico en ruinas donde se conservar deslustados los viejos problemas que aún nos acosan, aunque prefijamos no verlos"

"Por supuesto que nadie confunde un amigo en Facebook con uno real, pero bueno, si no puedo estar con mis amigos porque el mercado laboral me ha mandado a no sé dónde, al menos me queda esto. Es como los psicofármacos: nadie confunde el bienestar que te da el Prozac con una vida plena, pero te sirve para ir tirando. A veces nos pasa esto con la tecnología: no reparamos nuestra vida dañada, pero nos ayuda a seguir tirando, el daño nos importa menos"

Comentarios

  1. Javi, magnífico e interesantísimo lo que expones. Impactante, por lo real, el último párrafo... "Es como los psicofármacos: nadie confunde el bienestar que te da el Prozac con una vida plena, pero te sirve para ir tirando. A veces nos pasa esto con la tecnología: no reparamos nuestra vida dañada, pero nos ayuda a seguir tirando, el daño nos importa menos"

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  2. Gracias, Elena, por el comentario. Seguimos conectados en muchas preocupaciones... Y sí, da un poco de escalofrío leer ese párrafo...

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