Pensar España (sin historia)

Hay muchos que piensan en España, pero lo que toca es pensar España. No desde el pasado; porque de eso España tiene un claro exceso. Y de ahí su carácter: dialéctico. Ese el punto de partida: España es una realidad dialéctica entre su autodestrucción y su perpetuación histórica. La España cainita y fratricida. Echar la mirada al pasado nos lleva a la destrucción: cualquier posicionamiento ideológico, por extremo que sea, se justifica en el presente mirando la vasta historia de España. De tanto ponerle el peso de la historia sobre las espaldas, se le quebrará el espinazo. (Medio en broma, medio en serio, una vez escribí sobnre las sobradas razones para exccluir de nuestro sistema educativo a la asignatura de Historia) 

Hay que pensar España en clave de futuro. Su forma: el pro-yecto ciudadano, la ciudadanía como criterio. Su contenido: el valor de la fraternidad solidaria, está por estrenar, en cualquier forma de Estado. Un nuevo contrato social, firmado, acordado sin rencores, sin revanchas, sin mayorías-minorías, sólo el consenso de mirar a una misma dirección... sin Historia, sin historias.


"Cada día me interesa menos ser juez de las cosas y voy prefiriendo ser su amante." (José Ortega y Gasset, fiósofo)

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