"Quiero ser monja"

Aún no he salido de mi asombro al enterarme de la noticia de que la cadena "Cuatro" emitirá un reality en el que se pondrá a prueba la vocación de cinco chicas aspirantes a ser monjas. Las contradicciones y las dudas de su vocación son el atractivo de este show. Todavía está en fase de postproducción, pero son numerosas las informaciones al respecto.


Ha trascendido que las chicas, de ventipocos años, ingresarán como aspirantes al noviciado de tres congregaciones religiosas de Madrid, Alicante y Granada: las hermanas del Santísimo Sacramento, de Santa María de Leuca y las Justinianas. Evidentemente, el programa se realiza con el consentimiento de las superioras de Roma de cada institución y de la Conferencia Episcopal Española.

Las congregaciones esperan que al final del reality las aspirantes acepten su estilo de vida: la labor de las monjas responsables de atender una casa cuna con más de cien niños a su cargo; el silencio, la oración y la pobreza en un convento de clausura con más de quinientos años de historia entre sus paredes y una misión en plena selva boliviana.

Con toda la buena intención del mundo, se quiere apostar por visibilizar la vocación religiosa a la vida consagrada, que se hable en la sociedad de este tema y se eliminen tabúes y prejuicios. El descenso en el número de personas interesadas por la vida consagrada, ha llevado, en algún caso, a decisiones poco prudentes por un cierto instinto de supervivencia institucional. En este caso concreto, no sé si este formato televisivo es el más adecuado para que alguien se tome en serio este tema. El riesgo de apuntar con los focos de un plató de televisión alguna realidad concreta es precisamente deformar la realidad (irónicamente, en el caso del reality se deforma hasta el paroxismo) dando pie a la mofa y la burla. Espero equivocarme, pero los avances no me indican lo contrario...


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