"Caminamos hacia una cultura de la interioridad"

Reproduzco a continuación una entrevista que he encontrado en la prensa local con motivo de la presentación del libro "Biografía del silencio" del autor, Pablo D'Ors. (Este libro ha ocupado ya otra entrada). Mi propio titular de la misma es el que he dado a la entrada. Además, aporto un dato empírico: en la charla no sólo hubo cola para entrar y aforo completo, es que hubo mucha gente que se quedó intentando escuchar desde fuera de la sala.

«En las liturgias hay demasiada palabrería»


I.L.H. / Burgos - jueves, 4 de febrero de 2016


Pablo d'Ors • Sacerdote y escritor, autor de "Biografía del silencio"


Nieto de Eugenio d’Ors, triunfa en las librerías con un libro sobre la meditación. Con un estilo cómico, lírico y espiritual son suyos títulos como Las ideas puras, Andanzas del impresor Zollinger, Sendino se muere y la trilogía del silencio (El amigo del desierto, Biografía del silencio y El olvido de sí). Tras conocer al jesuita Franz Jalics, fundó la asociación ‘Amigos del Desierto’. Poco después fue nombrado consejero del Pontificio Consejo de la Cultura por designación del papa Francisco.
Vivimos rodeados de ruido, palabras vacías e imágenes que dispersan nuestra atención. Pablo d’Ors, escritor y sacerdote, ha encontrado en la meditación un camino hacia el silencio y la quietud, mirándose a sí mismo. Autor de la Biografía del silencio (Editorial Siruela), que ya va por la diecinueve edición, hablará de ello esta tarde -y quizá también de su condición de consejero cultural del Papa- en el Museo de la Evolución Humana. Será alas 20:15 horas con entrada libre.

A la meditación a menudo nos acercamos con miedo, por aquello de encontrarnos con nosotros mismos. ¿Cuáles son sus principales ventajas?

Estamos bombardeados por tantas palabras, imágenes y sonidos que si no creamos un espacio de acogida, en lugar de construirnos nos destruirá. El silencio no es otra cosa que la capacidad de acogida. Y cuando hablo de meditación no hablo de otra cosa que de capacidad de escucha. Es algo que todos tenemos como potencial, pero no todos desarrollamos. Estamos en una cultura de la extraversión -volcados hacia fuera-, y precisamente por eso es importante mirar hacia dentro, volver a casa, porque el ser humano es también interioridad. La meditación lo que hace fundamentalmente es atender a la respiración y la respiración es un ritmo biológico de inspirar y espirar que nos introduce en el ritmo espiritual de dar y recibir.

Un silencio largo entre dos personas suele resultar incómodo. ¿A qué tenemos miedo?

El miedo es natural. Lo que uno encuentra en la práctica del silencionismo en primera instancia es a uno mismo, y a veces lo que somos no nos gusta y por eso lo rehuimos. La meditación es como un marco en el que lo primero que aparece es un espejo de lo que tú eres. Pero todos estamos llamados al silencio y la interioridad. La palabra puede crear empatía psicológica; pero el silencio puede crear algo más profundo, que es la comunión espiritual. Por eso sostengo que si en nuestros sindicatos, partidos políticos, parroquias, universidades, escuelas... hicieran meditación seguro que nos entenderíamos todos mucho mejor.

Pues a ver si es cierto...

Estoy seguro de que será así con el tiempo. Estoy convencido. Caminamos hacia una cultura de la interioridad. Evidentemente será de minorías, pero todo empieza así.

Bueno, minorías, el colectivo Amigos del Desierto (www.amigosdeldesierto.org) fundado por usted tiene unos cuantos seguidores. ¿Qué es, por cierto: una asociación, una red, un colectivo?

Una red de meditadores. Desde el punto de vista jurídico es una asociación, pero desde el punto de vista existencial somos una red de personas que estamos conectadas porque nos interesa la práctica del silenciamiento.

¿Cuántos la conforman?

En realidad no se sabe bien porque al no ser un grupo o un movimiento no hay dentro y fuera, sino más bien aquí y ahora. No sé, 200, 300 personas.

En la presentación de esta tarde, ¿cómo lo va a hacer?, ¿va a meditar primero o incitar a ello, o hablará solo del libro?

No lo sé muy bien. Depende cómo vea el auditorio. Sin son muchos o pocos, más o menos receptivos... improvisaré sobre la marcha. Lo más probable es que les ponga a todos a cantar.

¿En serio?

-Ríe abiertamente-.

¿Una canción de misa, tal vez?

Bueno, en fin, no tengo pensado qué canción, pero una canción de misa podría ser, por qué no -ríe-.

Puedo parecer una broma, pero no lo es. Es verdad que igual nos ponemos a cantar... si quieren, claro. Porque lo que busca la meditación es la unificación interior. Normalmente estamos divididos, rotos, fragmentados, tenemos intereses múltiples, dispersos, disgregados... y la meditación busca unificarnos. Y no hay manera más rápida y clara que cantar juntos. Además se cambia la actitud. En una presentación de un libro o una conferencia acudes con una actitud mental o intelectual concreta; y para hablar de meditación es preciso entrar en una clave de silencio.

Usted mismo dice que es un escritor «cómico, místico y erótico». Y por sus propios comentarios sabe que no cuadra en el arquetipo de sacerdote. ¿Es consciente de que en ciertos sectores provoca rechazo?

Los arquetipos nos ayudan en nuestra identidad, pero todos somos mucho más que un arquetipo. Soy sacerdote, pero no soy solo sacerdote. El arquetipo sacerdotal reconozco que es muy potente y en la medida en que te sales unos milímetros del modelo tradicional la gente se queda descolocada. Pero yo lo llevo bien porque creo que cualquier camino hacia la propia identidad pasa por el riesgo de la diferencia. Y solo pasando por eso llegas a ser quien eres.

Sí, pero también a nivel institucional a los sacerdotes se les ha privado de hacer o decir.

No es fácil. Pero no tanto por una presión institucional, comon popular. Es la gente la que espera de ti determinado rol y si no se siente desconcertada.

¿Me va a decir que no hay presiones de la Iglesia? Hay quien le llama hereje, incluso...

Sí, bueno, tiene que haber de todo en el mundo. Pero es normal. Si pretendes ser fiel a ti mismo es normal que haya personas que se sientan incómodas. Aunque el hecho de generar cierta incomodidad puede ser un buen signo.

Ya que se sale de la senda habitual, ¿qué le gustaría que cambiara de la Iglesia a corto plazo?

Me gustaría que hubiera más silencio en las liturgias, que no hubiese tanta palabrería. Creo que hay demasiado verbo. También me gustaría que Cristo se considerara patrimonio de la humanidad y no solo de los bautizados. Que nuestros templos fueran lugares donde la gente que quiere tener una experiencia interior y bucear en una sabiduría milenaria pudiera hacerlo con independencia de que luego se comulgue. Pensar que toda la propuesta ritual y espiritual es para bautizados me parece un gran empobrecimiento. Las tradiciones religiosas son fuentes de sabiduría y podemos aprender unos de otros.

¿Como consejero cultural del Papa, le ha trasladado estas ideas?

Claro, mis informes los redacto según lo que veo, me cuentan y con lo que pienso.

¿Y qué opina el Papa?

No lo sé. No me responde personalmente. Pero creo que el Papa es un hombre que está introduciendo nuevos planteamientos y es receptivo. Para mí es un verdadero modelo de persona dialogante que busca puentes de encuentro y colaboración con el mundo secular.

¿Sabe si practica la meditación?

Estoy seguro de que el Papa hace oración silenciosa. No sé si lo llamará meditación, pero también lo es.La práctica del silenciamiento seguro que la hace.

¿Y entendida sin la perspectiva creyente?

Supongo que sí. En la tradición cristiana lo que se conoce como oración contemplativa es lo mismo que en el mundo secular se llama meditación.


Para leer la entrevista en su medio original pincha aquí.

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