¿Por qué murió Jesús?

Parece la pregunta más apropiada para un Viernes Santo; pero en realidad hay una pequeña trampa. A nadie se le ocurriría decir por qué murió Gandhi o por qué murió JFK, pues para todos es evidente que fueron asesinados. ¿Por qué murió Jesús? Porque le ajusticiaron clavándole en una cruz. Otro tipo de respuesta deja de lado la realidad para ponerse en manos del destino o en manos de la voluntad de un dios cruel y sediento de sangre (que no es el de los evangelios). 

Esta es la explicación que da Pablo de Tarso alrededor del año 50, unos veinte años antes de la redacción de los evangelios. Pablo elabora una teología especulativa con categorías judías para explicar la muerte de Jesús. Éste dios justiciero, ofendido por los pecados de la humanidad, exige una reparación, una ofrenda que justifique al mundo. "Sin derramamiento de sangre no hay perdón" (Heb 9, 22).Sólo la muerte del Hijo de Dios puede servir como ofrendad de la infinita ofensa de la humanidad. Pero este esquema no se corresponde con el Dios cristiano: un Dios que no pregunta, ni pide explicaciones, ni mucho menos ofrendas o sacrificios, el Dios cristiano es el de los abrazos y los besos "Cuando todavía estaba lejos, su padre corrió hacia él lleno de amor, y lo recibió con abrazos y besos" (Lc 15,20)

Pero hay otra teología en el Nuevo Testamento: la teología narrativa de los evangelios. ¿Por qué mataron a Jesús de Nazareth? La autoridad religiosa (el Sanedrín: sumos sacerdotes, senadores y maestros de la Ley) condena a muerte a Jesús por ser un peligro para el Templo: un blasfemo y un delincuente. Y esta decisión fue aprobada y ejecutada por la autoridad política, el prefecto del Imperio, por proclamarse Rey de los Judíos. 

A Jesús le mataron porque era una amenaza para el poder religioso y el poder político, esa es la única respuesta aceptable para el cristiano del siglo XXI. El problema es que la teología narrativa no cuadra bien con el dogma... aunque le va de maravilla al sentido común.

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