Pastoral, interioridad y pedagogía en la escuela.

Con relativa frecuencia, y puntual como un reloj suizo, me llega la cuestión de las relaciones entre la pastoral y la interioridad. Lo cierto es que no deja de sorprenderme que se genere tal problemática. Creo intuir que la desazón se genera al sentir en los proyectos de interioridad como una amenaza para la pastoral. Sin duda que el problema real existe: en la sensación de fracaso que los agentes de pastoral tienen de forma casi cronificada  y temen que los proyectos de interioridad vengan a ser una especie de pastoral sustitutoria. Sin embargo, el planteamiento es erróneo en todos los términos.

Es fundamental no olvidar en ningún momento que cuando hablamos de interioridad de lo que estamos hablando es de una dimensión antropológica. Al igual que la voluntad por ejemplo. La voluntad ha de educarse en todas las áreas, (para aprenderse las tablas, para desarrollar un proyecto, para leer un libro hasta el final...) y, también por supuesto, en la pastoral es necesaria para educar en el compromiso, en la fidelidad... Puede haber proyectos específicos que se encarguen de implementar la fuerza de voluntad en los muchachos; pero la voluntad se educa en toda interacción humana, especialmente, en el contexto escolar. Invito ahora al lector a volver a leer este párrafo sustituyendo la palabra 'voluntad' por 'interioridad'. No deberíamos encontrar gran dificultad en esto: el silencio y la musicalidad del recitado de las tablas, la creatividad cuando queremos emprender un proyecto, la imaginación alimentada con la lectura.... y evidentemente, la apertura al otro comprometiéndo-nos y fidelizándo-nos en la acción pastoral.

 

Si necesitamos proyectos concretos de interioridad es porque hemos estado educando sin atender de forma consciente esta dimensión antropológica y de nuestras escuelas salían, con cierta frecuencia, alumnos con matricula de honor en conocimientos; pero con suspenso en empatía, autoestima, aceptación, compromiso, trascendencia... triunfadores del sistema y fracasados de la Vida. 

Existe una cierta prevención ante el término "interioridad" y utilizamos otros, aparentemente sinónimos, para evitar la cuestión de la trascendencia; pero en realidad nos enzarzamos en otros temas similares: inteligencia espiritual (intelectualismo), inteligencia emocional (emotivismo) espiritualidad (pastoralismo). Sin embargo, es cierto que es fundamental tener activa nuestra inteligencia espiritual para construir un relato saludable de nuestras experiencias de interioridad, como es fundamental tener una inteligencia emocional en forma para vivir una afectividad y emotividad equilibrada y también hemos de disponer de la capacidad espiritual que nos permita ir de lo trascendente a lo Trascendente

Todas las personas tenemos experiencias de trascendencia, que nos invitan a ir más allá de nosotros mismos. Estas experiencias pueden darse en el contexto del proyecto de interioridad o no. Pero lo que es claro, es que ésta no puede ser la excusa para que queramos teñir del tinte pastoral al proyecto de interioridad. En otra entrada de este mismo blog enumeraba una serie de itinerarios que de una u otra manera nos sacan de nosotros mismos y nos ponen ante el umbral del Misterio, de la Plenitud.
  • Experiencia relacional: es la experiencia de la fraternidad, del encuentro con el otro. Querer y sentirse querido.
  • Experiencia estética: es la experiencia de la belleza o la extrañeza, la contemplación y la creación artística.
  • Experiencia existencial: es la experiencia de la pérdida, de cuestionamiento radical, del sentido-sinsentido.
  • Experiencia mística: es la experiencia de la oración, de la búsqueda interior, del diálogo contemplativo.
  • Experiencia intelectual: es la experiencia de la búsqueda de la verdad, de adentrarse en de lo desconocido.
  • Experiencia de servicio: es la experiencia de ayuda a los demás, de compromiso con los pobres y necesitados.
  • Experiencia litúrgica: es la experiencia del rito, de la repetición, de lo cultual, de los lugares y objetos sagrados.
  • Experiencia ética: es la experiencia del bien, de la coherencia de vida, de la conciencia tranquila.
Es posible que no todos los itineratrios tengan hoy el mismo atractivo para todas las personas, pero es igual de evidente que la pastoral ha de ser una insinuación, más que un mostrar. Suele ser más eficaz.   El contexto ha de ser de interioridad, el acompañante puede ser pastoral y quizá el camino recorrido lleve hacia tierras lejanas. O no. Pero no olvidemos una cuestión capital;: Jesús de Nazareth no se dedicó a predicar el mensaje de los rabinos, ni fomentó los sacrificios del Templo, ni siquiera la Ley...el núcleo central de su actividad fue aliviar el sufrimiento humano. Sí, se dedicó más a lo humano que a lo divino. Porque en lo humano está Dios.

No obstante, el reto más importante que tienen los proyectos de interioridad no es el encaje con la pastoral. En las escuelas que han optado por pegagías activas como metodología del proceso enseñanza-aprendizaje  (aprendizaje cooperativo, PBL, ABP, flipped classroom,...)  es fundamental que tal opción tenga claro que es imprescindible que se trabajen las relaciones entre los alumnos desde la órbita de la interioridad. Para que la interacción sea positiva hay que trabajar el trato entre iguales, la empatía, el perdón, el cuidado del silencio y la palabra, los procesos de reconocimiento... En algunas escuelas se ha optado por rutinas de meditacion, yoga, mindfulness lo que aporta un humus magnífico para el posterior trabajo de rutinas de relación. Pero la clave es que todo ello esté integrado desde la perspectiva de la interioridad.

Con frecuencia, se han abordado cambios estructurales, actualizaciones didácticas... pero los alumnos han quedado a la intemperie. Por decirlo claramente: el reto de la interioridad en la escuela es el encaje con las opciones pedagógicas. Hemos de dar un contexto adecuado al aprendizaje, para que la forma sea parte del mensaje aprendido. Quizá de esta manera nuestros alumnos no sólo triunfen socialmente. Quizá así los padres de nuestros alumnos prefieran tener hijos felices.

Comentarios

  1. Magnífico, Javi, aportas algo importantísimo en medio de este "eterno" dilema (erróneo e irreal) entre interioridad y pastoral que nos hace perder lo esencial en medio de disquisiciones despistadas.

    ResponderEliminar
  2. Necesitamos algo así como proyectos de interioridad 2.0 donde mostremos los resultados de ciertas rutinas de educación de la interioridad a la luz de la neurociencia aplicada a la educación. A lo mejor así nos toman un poco más en serio. Gracias Elena por tu comentario. Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Educación de la interioridad: educar desde las experiencias que nos trascienden

"Las lágrimas son la sangre del alma" (san Agustín)

Educación de la interioridad y mindfulness