Suranam


Han pasado ya nueve años de aquel verano con PROYDE en Suranam (India); pero apenas necesito volver a pasar algunas páginas de aquel cuaderno con las tapas de cuero o ver algunas fotos para recordar aquella experiencia. Dejarse llevar por aquel impactante choque cultural y dejarse llevar por el realismo mágico indio donde pocas cosas son lo que parecen. Hay quienes vuelven a Suranam este verano, volvamos ahora por un instante.

Se me amontonan las sensaciones y los recuerdos: un viaje interminable, la bienvenida y la acogida, la aguda escasez del agua, la vida asomándose por cualquier rincón, también la muerte, aquel meneo de cabeza que no es ni un sí ni un no, tantos olores tan intensos, el calor, los fuertes contrastes, las bicicletas… Los niños. Montones de niños con la misma mirada enorme y la mano extendida. “Vanakam”. Queriendo devorar la escuela. Cientos de pequeños detalles en la obra: el cambio de obreros, el trabajo de las mujeres, el ritmo de trabajo, el convite y el compartir un poco de almuerzo. It is spicy? “Sangal, manal…” Los vasos de plástico en el suelo y los de cristal en la mano. Las castas. La música y el baile. Escuchar aquellos recitados de memoria. Visitar por la noche los Study Center a la luz de una farola. Y sobrecogerse al ver dónde daban a luz las mujeres. La luz espectacular de Cabo Comorin al caer el día. Los Holy Places. El contraste del mundo rural con el de las grandes ciudades. Madurai. El proyecto Reaching The Unreached y tantos otros.


Aprendí qué es una escolopendra y vi su peligro, me duché cada día con un escorpión, vi al cocinero matar una serpiente. Leí “Guerra y paz” durante aquellas misas en tamil de las que era imposible entender ni una palabra. La inutilidad de mi inglés macarrónico. Y siempre las sandalias a la puerta. Orar realmente a pie descalzo. La fiesta de la comunidad de los viernes. Brothers. Cometí el error de jugar al fútbol al sol y a su ritmo en el equipo de los calzados contra los descalzos. La convivencia y el día a día con sus cosas. Sivagangai, las risas. Dejarse llevar y no juzgar para intentar ser uno más. El sueño de volver.

 http://www.joaquinglez.com/portfolio/miradas-de-india/

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dilema de Amor (cumbia epistemológica)

"Las lágrimas son la sangre del alma" (san Agustín)

Los guardianes de la llama