Formación en la interioridad


Este pasado fin de semana tuve el inmenso placer de compartir una jornada completa con veintipico profesores. Allí estábamos profesores de todas las etapas educativas (de infantil a bachillerato), de educación especial, de la enseñanza concertada católica y de la escuela pública, de cuatro nacionalidades diferentes… pero con la misma inquietud: educar la interioridad.

Vivimos momentos de emoción, de risas, de vergüenza, de reflexión, de diálogo, de compartir la vida, de silencio, de cuestionamiento, de sosiego, de sorpresa, de contemplación… y abrimos la reflexión de las relaciones entre la educación de la interioridad y la pastoral escolar a la luz del paradigma posmoderno. 

Formar en la interioridad exige facilitar que se puedan vivir con intensidad momentos que nos lleven a narrar experiencias significativas y provocar procesos de reflexión en diálogo con la realidad, para poder realizar una síntesis personal que otorgue un horizonte hermenéutico coherente con el propio proyecto de vida y de escuela en el que se está inserto. Para ello es necesario un enfoque interdisciplinar: desde la pedagogía, la psicología, la teología, la filosofía, la sociología, la música, la expresión corporal... que favorezca dicha síntesis.

Son muchas las ofertas que existen para profesores que se quieran formar en la interioridad, pero yo sólo conozco una donde exista este equilibrio entre experiencia vivencial y reflexión interdisciplinar: el experto de educación de la interioridad de La Salle Aravaca, en Madrid (No acepte imitaciones)

Hoy, cansado y con agujetas, con una jornada de trabajo maratoniana por delante, no puedo dejar de buscar el hueco para escribir mi agradecimiento más profundo a la Vida en Abundancia.

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